10 + 1 PROPÓSITOS EDUCATIVOS PARA 2016.

Un año más, la Navidad ha llegado estruendosa y luminiscente a nuestras vidas, con una doble sensación que se respira por las calles. La de esos maestros y profesores felices por la llegada del período vacacional y la de los padres, haciendo malabarismos para conciliar la vida familiar con el trabajo, el campamento urbano y las visitas obligadas a los familiares. Un ambiente propicio para la reflexión y para la auto crítica en el trato a la infancia desde el punto de vista educativo. Momentos en los cuales nos volvemos todos un poco locos consintiendo de más. Mil juguetes, excesos en las comidas, fiestas y ocio sin medida,...



Y con el nuevo año, venga todos a cubrirnos de buenos propósitos. Porque tras la tormenta siempre llega la calma. Y es hora de considerar en qué mejorar para con lo que nos parece importante.

Yo no soy menos, todos los años me gusta fijarme unas nuevas metas (ya en otras ocasiones hemos hablado de los beneficios de crearse metas, puedes leerlo AQUÍ), sueños o proyectos, como siempre digo, alcanzables pero tentadores. Vamos, que supongan un reto, pero que sean relativamente fáciles de cumplir. Así que, este año y desde La atención selectiva, me he fijado unas metas para las cuales trabajar, para las cuales colaborar en la medida de lo posible, para contribuir al desarrollo integral de la infancia desde mi granito de arena. Y ya, si estas metas se cumplen... Felicidad absoluta en el corazón.




Estos son los cambios que me gustaría ver en educación para 2016, mis metas personales para una educación más positiva. Seguramente coincidimos en algunas.


1. Fuera festivales.


Fuera los festivales de Navidad, de fin de curso o de cualquier otro evento de colegios e institutos, por favor. 

Entiendo que si eres madre o padre, este cambio probablemente no te gustará ni un poco si quiera, porque qué puede haber más bonito que ver a tu hijo con su disfraz de reno cantando el villancico de turno. Pero yo, que soy maestra te diré con toda sinceridad lo que pienso. Esa actuación a lo Rudolf, no es educativa. Esa actuación es un circo y tu hijo es el protagonista. ¿Acaso le habéis preguntado si quiere hacerlo? Subirse a un escenario para que todo el colegio y la comunidad educativa valore si es mono, o si desafina, o si no sigue la coreografía. Porque esto es lo que sucede siempre. Y te lo digo con conocimiento de causa, porque en su día, como docente especialista en música he colaborado y organizado tantos festivales que los cuento por decenas. 

No. Esa moda ochentera de puro exhibicionismo no es lo que un colegio con planteamientos educativos debe considerar. Por otro lado, actividades musicales o teatrales enfocadas al trabajo de la dramatización, del desarrollo musical desde una vivenciación lúdica y formativa, de la dinamización de contenidos, como recurso educativo, etc, son experiencias educativas que los niños no olvidan. No debemos hacer de esto un espectáculo. Por más que nos duela, es egoísta pensar en los festivales como algo positivo para los niños y existen mil actividades en la cuales muchas veces como padres no participamos y que son igualmente enriquecedoras sin necesidad de correr el telón.

Y al hilo de esto...

2. Fuera la religión del colegio.


E igual que un festival de Navidad  es algo que ya está obsoleto en el colegio, en el instituto, en cualquier entorno educativo; si hay algo que sobra en los centros docentes es la religión. Sea cual sea. 

Otra vez me meto de lleno en la polémica de la religión en el entorno educativo. Como sabrás por otras lecturas, pienso que la religión es adoctrinante y además contraria al currículo de las materias científicas (si quieres leer más al respecto quizás te interese este texto con infografía sobre educación y adoctrinamiento. Pincha AQUÍ). La religión distancia y no es propia de estados laicos. El 2016 debería ser un año de respeto a la pluralidad y a la ciudadanía. Por otro lado, el trabajo de los valores y la convivencia democrática es algo que está perdiendo el alumnado de religión. Algo que en un momento como el actual, en el que la educación en valores y la inteligencia emocional son tan necesarios, es fundamental. Por un cambio de mentalidad en las prioridades educativas, también, fuera.


3. Fuera las notas numéricas, fuera reválidas.


En el 2016, no podemos continuar etiquetando a los niños con números. 

Parece increíble como una cuestión tan poco pedagógica y dañina sea uno de los principales cambios en la nueva Ley educativa (LOMCE). Pero si hay algo peor que hacer ver a un niño que su premio por el aprendizaje no es la enseñanza en sí, sino la nota; esto es, la reválida. Someter a los niños a una presión tal, generándoles un estrés radical por la nota (una vez más, numérica) de un único examen decisivo en su vida como estudiantes es malévolo, antipedagógico, una estupidez y es fruto de la ignorancia en el campo de la educación en nuestros días. En 2016, luchemos todos por la eliminación de barreras en la educación. Juntos podemos.


4. Fuera los horarios.

Más flexibilidad en el horario discente es una máxima que está de total actualidad, una realidad que debiera ser tenida más en cuenta. 

El horario escolar tendría que adaptarse al alumnado y no al revés. Y esto está relacionado tanto con el horario de clases como con el tiempo que pasan los niños en el colegio y la conciliación familiar. Revisar el horario de los niños es una cuestión amplia en la que todos tomamos parte. Desde adaptar los recreos y horas de ocio, horas de lectura o actividades extraescolares, hasta garantizar una conciliación real para que los niños disfruten de sus familias. Todo esto es necesario.

5. Fuera las asignaturas, bienvenidas habilidades.


Tarde o temprano llegará. Y como diría Julio Iglesias, "lo sabes" (permíteme la broma).Todos sabemos que es ridícula la separación en materias. Sobre todo en los primeros años escolares de nuestros chicos. 

El aprendizaje globalizado o por proyectos ya nos lo venía diciendo desde hace mucho tiempo y en este sentido los profesionales de la educación infantil nos llevan mucha ventaja. Pero el gran salto será hacia el fomento de las habilidades por encima de los conceptos, hacia la formación en el desarrollo personal por encima de las titulaciones. ¿De qué vale entonces esperar? Comencemos desde este mismo año a marcar el cambio.




6. Más realidad, menos abstracción.

Y a colación de la desaparición de los contenidos, 


centrémonos más en la realidad de nuestros chicos y no tanto de clásicos dogmas educativos. 

Un niño que repite una operación matemática mil veces, la acaba realizando bien, pero, ¿entiende para qué le sirve en realidad? Pues probablemente no si no la lleva a su entorno, a su realidad. Por un 2016 al servicio de los niños para que ellos guíen el aprendizaje.


7. Mejora en las destrezas lingüísticas, un respeto a los especialistas.


Este nuevo año no lo quiero comenzar sin esperar un cambio ideológico en las políticas lingüísticas en el plano educativo. 


Lo importante que es aprender una lengua es innegable, sea cual sea. Pero aun es más importante aprenderla con dignidad para que al emplearla se haga con seguridad y destreza. No podemos dejar que nuestros especialistas sean los que paguen los platos rotos en la educación lingüística y demás planos educativos.

Basta ya de profesionales dedicando horas a impartir materias que no son las suyas para completar horario. Basta ya de programas infructuosos en los cuales no se valora la capacidad docente. Queremos un respeto por nuestro profesorado más especializado y queremos aprender idiomas con especialistas en la didáctica lingüística. No más parches.


8. Más filosofía, valores, ciudadanía.


Y por si no lo he mencionado lo suficientemente claro, 


más filosofía, menos doctrinas. 

Tú, yo y muchos más, queremos criar la próxima generación libre pensadora y contestataria que merece nuestra sociedad. Queremos niños que convivan, que empleen su inteligencia emocional, queremos promover los valores democráticos. Por un 2016 que sea los cimientos de lo que los adultos no hemos conseguido, una sociedad que viva desde el respeto y la libertad.




9. La música, es esencial

No es normal que en esta sociedad la música, la educación artística y otras actividades fundamentadas en la cuestión lúdica o en el deporte y la educación física sean consideradas de segunda división. 

Mejorar la inteligencia musical de nuestro alumnado es inmensamente necesario en un país tan falto de cultura como su programación televisiva. Más música para 2016 y a cambio recibiremos más talento, más creatividad y más diversión.


10. Celebrar la vida

Y para acabar, cierro el círculo con lo comentado al principio. 


Menos celebraciones religiosas como la Navidad y más celebrar días importantes.  

Tenemos cientos de maneras de mostrar cómo es un magosto a los niños, pero enseñar a convivir en paz no forma parte del día a día educativo. Conocer otras etnias, las realidades de otros niños (espectro autista, asperger, con enfermedades diagnosticadas como "raras", refugiados, inmigrantes, down, ...) Celebremos la integración, celebremos la vida.


# Los deberes.


Y no me puedo ir sin dejar un poco de debate, por si el artículo no fuera suficientemente controvertido. 


En el año 2016, tiene que haber deberes. 

Ya sé lo que estás pensando, "¡qué horror!" o "bien, una de las mías". Pero sabes qué, ni una cosa ni la otra. No creo que los niños necesiten pasarse horas y horas y horas de su tiempo de ocio haciendo deberes, pero sí que considero que estudiar y aprender debe ser una opción a elegir gratificante, divertida, atrayente. Si nuestro alumnado, nuestros chicos, no tienen gusto por aplicar lo que han aprendido por la mañana en el colegio, en sus quehaceres de la tarde, ahí tenemos un problema. 

La vida de estudiante es la época más bonita que tenemos a lo largo de nuestras vidas. Debemos enseñarle a nuestros niños la belleza del aprendizaje, del estudio. Debemos apasionarlos y enamorarlos. Así que, en mi humilde opinión, deberes sí, pasantías nunca. Que este 2016 nos traiga el término medio que padres y profesores pedimos. 

Brindemos por un 2016 sin trabas educativas. Por una educación positiva, allá van mis propósitos para año nuevo. Quizás difíciles de llevar a cabo o quizás no... El 2017 nos lo dirá. ¡Feliz año nuevo!




¿Cuáles son tus propósitos educativos para el nuevo año? Estaré encantada de leerlos en comentarios. Anímate a participar en La atención selectiva.

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