UN CAMBIO EN EL PARADIGMA EDUCATIVO (PARTE I: INFOGRAFÍA)




¿Por qué nos cuesta tanto el cambio?


El cambio es uno de los procesos más empledos en ámbitos relacionados con las nuevas psicologías, el coaching, el empoderamiento o el desarrollo personal, entre otros. Su efecto didáctico y trascendental lo hacen idóneo para procesos de aprendizaje que sacan de nosotros, generalmte, una visión mejorada e inspiradora.

Pero el camino del cambio, no es un camino fácil, pues requiere de una ruptura con el pasado, con una situación de comodidad precedente. Por este motivo, todo cambio en un primer momento nos parece negativo. Dennis T. Haffe y Cinthya D. Scot, estudiaron el cambio en los procesos sistémicos, definiendo la polaridad entre una proposición de cambio y su aceptación. De este modo, resolvieron que todo proceso de cambio organizacional requiere de cuatro fases que se suceden  por lo general, paulatinamente y que conforman una línea curva.

En esta infografía en relación al cambio en el paradigma educativo, te lo muestro.






Las cuatro fases del cambio.


1. Negación.


Esta etapa se produce cuando se avista un posible cambio sustancial que implique al grupo del cual es objeto. Por hacer una analogía, pensemos en situaciones como la revolución industrial o la reciente revolución tecnológica en el grupo social de masas; o desde un punto de vista menor en campo de acción, el cambio que se puede producir ante una nueva metodología en el proyecto laboral de una empresa, un nuevo modelo de iPhone (ironía modo on) o una nueva etapa personal como la maternidad/paternidad.

En este momento, se produce una situación de rechazo al cambio, procedente de un aferramiento a la situación venidera desde un tiempo respetable. Las zonas de confort y la comodidad de este tipo de situaciones producen una negación ante el cambio, ignorando lo que inevitablemente se avecina, como un simple mecanismo de defensa.


2. Resistencia.


El paso siguiente en la curva del cambio es la resistencia. Una vez se entiende que el cambio es inevitable, la reacción ante la inminencia es el gesto pasivo de defensa. En este momento, es habitual que aparezcan miedos, enfados y sobre todo, una manera persistente de cuestionar todo lo relativo al cambio en general. También es muy probable que se produzca una sensación de amenaza (ficticia o real) del estatus que se posee dentro de la organización.


3. Exploración.


En la fase de exploración, se deja atrás todo lo relacionado con una situación anterior al cambio y las reacciones se centran más en el estudio de la nueva situación. Se le otorga esa "oportunidad" al cambio mediante la prueba, la asunción de la realidad, comprobando los puntos positivos que subyacen de éste.


4. Compromiso.


Por último, se llega al compromiso. En esta fase no solamente se acepta el cambio sino que también es posible vislumbrar los beneficios de la nueva situación dando el gran salto de trampolín sin miedos ni reservas.


Un cambio en el paradigma educativo:



Según datos de la OMS, la depresión es una dolencia que afecta en la actualidad a más de 350 millones de personas en el mundo, considerándose la primera causa de discapacidad y valorándose su incidencia en el aumento de suicidios.

Este desolador panorama que no parece remitir, sino más bien acrecentarse con la crisis económica, sólo tiene una solución. Es necesario acercar los preceptos relativos a la salud emocional a la población. Y, ¿qué mejor momento para este aprendizaje que la infancia?

Es inminente un cambio en el paradigma educativo, un cambio que tenga como protagonistas las emociones en el aprendizaje, huyendo de las clásicas metodologías conceptuales. Recientes estudios en la neurociencias incurren en la necesidad del empleo de las emociones para aprendizajes más duraderos por su incidencia en la memoria. Ni qué decir ya de la necesidad de la atención en el proceso de enseñanza aprendizaje, que muestra una vez más la necesidad de contenidos atractivos, alegres, optimistas. Aquellos que llaman a nuestra atención selectiva. En resumen, la necesidad de implicar el elemento emocional es fundamental en el desarrollo no sólo de las capacidades académicas sino también en el aprendizaje y gestión de las emociones, la frustración, el miedo, etc. Esa salud emocional, a la que estamos otorgando el escalón de la negación en la curva del cambio en el paradigma educativo.


¿O no?


Continuará...



6 comentarios:

  1. Genial infografía e interesante reflexión sobre cómo incluir la gestión de nuestras emociones en el sistema educativo. Saludos!

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    1. ¡Muchísimas gracias, Petit Espagnol! Nos queda mucho por andar todavía, en el campo de la salud emocional. ¡Un saludo!

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  2. jajajaja haber si me vas a hacer el tfg XD

    Justo hace unos días hice un trabajo sobre el estigma que existe en las enfermedades mentales, y aunque estaba centrado ya en la adultez a mi me hizo pensar mucho en esas clases de apoyo a las que iban compañeros míos con síndrome de down o autismo que no veía casi en todo el día. No creo que les ayudara en nada porque estaban incluso más excluidos.

    Me encantó y espero la segunda parte. (sé que me he ido un poco del tema con mi comentario)

    Besos chocolatosos.

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    1. ¿Sabes qué, Achocolatada? No te has ido para nada del tema, porque la inclusión es el paso número uno para la mejora de la autoestima en los niños y chicos con necesedidades de apoyo educativo. No podemos y debemos hacer frente a todo tipo de dolencias o "incapacidades" ya sean físicas como emocionales, porque al final nos afectan a todos. Gracias por pasarte, ¡un saludo!

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  3. desde luego la introducción, ya inevitable, de la Educación Emocional en el sistema educativo pasa por los 4 pasos. Primero ha sido negación, pienso que actualmente para muchos docentes es todavía resistencia al cambio, mientras que otros está explorando. Desde luego de modo global no se puede hablar de que estemos en el compromiso.

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    1. Efectivamente, Antonio. Soy de la misma opinión. Y es más, creo que para llegar al compromiso, no basta con la voluntad de cambio de educadores o médicos, psicólogos o educadores. Es necesario concienciar a la sociedad y tanto o más a los poderes políticos de la necesidad de un marco legal que avale la enseñanza de una educación emocional universal y de calidad. En mi opinión. Gracias por tu comentario.

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