COSAS QUE NUNCA TE DIJE (ESE MOMENTO EN EL QUE LES DICES ADIÓS)

La cuenta atrás para las vacaciones de verano ha comenzado. Mientras los profesores apuramos medias y notas, archivamos trabajos, corregimos los últimos exámenes, encuadernamos las últimas fichas o recogemos las aulas; los padres se preparan para eso que llamamos "conciliación", que no es más que una burla absurda. Nuestros alumnos, nuestros hijos; se preparan para ese merecido descanso que los alejará durante unos meses de deberes y estudio y los preparativos para las vacaciones de verano se convierten en nuestra principal motivación. Para todos, un año más, se cierra un ciclo que deja atrás un curso más, un año de convivencia en la experiencia educativa que compartimos padres, madres, alumnado y docentes.

Y poco a poco se acerca ese momento en el que les dices adiós...



Ves esa carita de cinco años (ahora ya seis) con su birrete en el baile de fin de curso; ves a ese alumno de Bachillerato que ha calificado con más de un once en la última Selectividad de nuestra historia, y le ves marchar lleno de orgullo; ves a esa chica de la última fila a la que pusiste una matrícula de honor y gracias a esto, pudo pagar los créditos que le faltaban para acabar la carrera; a ese niño, porque sabes que aun es un niño, que próximamente accederá a esa nueva etapa, la Educación Secundaria, entre la euforia y el miedo; a ese alumno que con tanto esfuerzo y dedicación incluíste en el aula y en tu centro escolar, y ahora que es uno más, sabes que igualmente mil retos de superación le aguardan en su nueva etapa como estudiante; a esa niña que sabes que no vas a poder olvidar con facilidad pues te ha llegado al corazón; al pequeño de la familia, que ya no es un bebé y se va de tu clase, ¡caminando!, ni más ni menos, y tú fuiste testigo de su primeros pasos;...

Ves a tus alumnos uno a uno y sabes que llegó ese momento en el que les dices adiós.

Imágenes que se suceden en las diferentes etapas educativas de nuestros chicos, que por más distantes desde el enfoque educativo y la edad del alumnado que resulten, tienen un denominador común y ese eres tú. Porque créeme, lo sé. Sé que por más que te hagas el duro, el fin de curso cuesta cuando te despides de la última promoción del año. Y lo sé porque lo he vivido y espero poder vivirlo más veces. Conozco esa mezcla entre la satisfacción y la nostalgia. Satisfacción, porque los ves crecer y evolucionar; nostalgia, porque los añorarás una y mil veces. Conozco ese vacío que queda y por este motivo escribo hoy estas líneas.

¿Cómo llenar ese hueco que deja tu clase después tantos años conviviendo todos los días, cómo aguantar el tipo en la fiesta de graduación cuando les dices adiós? Las despedidas no son fáciles, menos aún cuando ves partir a personas que ayudaste a formar, a crecer y a desarrollarse, a conformar su personalidad. Es natural que cueste ese adiós, pero los sentimientos que produce, son pasajeros. Esa emoción contenida no durará siempre. Como te comentaba, todo es cíclico y al menos, puedes focalizar tu pensamiento en la parte positiva de ese adiós. Esa parte positiva de apertura a lo nuevo, de la posibilidad de un reencuentro futuro o simplemente de que exista ese adiós, esa despedida que aunque amarga, nos hace vivir un momento único. Porque realmente es un adiós cálido lleno de cariño y gratitud.

Cuando decimos adiós a nuestros alumnos no les decimos únicamente adiós a ellos, sino también a un sin fin de experiencias vividas únicas, lo cual acrecenta la dificultad del momento. 

A mí, este año, también me toca despedida y sé que será difícil, pero he decidido aportar constructivismo a esto que sé que tengo que pasar y he decidido aplicar algo de mí misma para hacerlo más llevadero. Un modo de sobrellevar las despedidas es aprovechar al máximo el tiempo que nos queda con las personas a las que les decimos adiós, así que este año he decidido que aunque el reloj ya marca cuenta atrás, no desperdiciaré mis últimos días con ellos  y aprovecharé para expresarles con todo mi afecto y cariño, aquellas cosas que nunca les dije. Esos detalles que callas muchas veces, porque no hay tiempo, porque crees que no es el momento o simplemente porque te daba vergüenza. Esas verdades como puños que debes contar algún día. Esas cosas que nunca te dije a ti, mi querido alumno, las escribo hoy aquí para poder sobrellevar nuestra despedida.


Cosas que nunca te dije




  • Aunque nunca te lo dije, eres especial, y puedes estar orgulloso de ser tal y como eres.

  • Contigo me he reído mil veces y me he enfadado otras mil, pero al finalizar la jornada siempre me he ido a casa sabiendo que al día siguiente los dos lo haríamos mejor.

  • He festejado tus logros y me han dolido tus decepciones, he sufrido tus conflictos y he empatizado cada segundo de tu paso por mi aula.

  • Tengo que reconocer que reí por dentro aquella broma que te recriminé porque no era el momento, y de hecho, aún me río.

  • No sabes cuánto me dolió que me hablaras así aquel día, pero entiendo tu enfado y tu frustración.

  • Sé que serás una gran persona, tienes todo un futuro de éxitos por delante. Céntrate en lo positivo, estás preparado.

  • Me gustaría que te quisieras algo más, ojalá te vieras con los ojos con que te vemos los demás.

  • Me siento orgullosa de tus avances, este ha sido el trabajo de tu vida.

  • Una y mil veces te volvería a poner aquella nota. La buena, la mala, con la que no estabas de acuerdo, la que te parecía de favor, la que te parecía injusta,... Pero más importante es que sepas que para mí, tú eres mucho más que un número, una calificación.

  • Todo lo que has aprendido conmigo, yo lo he vuelto a descubrir con una nueva visión, por tanto, gracias.

  • En el fondo, me gustó que me llevaras la contraria en aquel tema en el cual tú opinabas diferente.

  • Trabajar contigo ha sido un privilegio.

  • Cuando me vuelvas a ver, por favor, nunca dejes de saludarme, de contarme cómo te va, de hablarme de tus cosas. Me encantará saber de ti.

  • Gracias por tus momentos y gracias por tu paciencia. Sí, también tú la tuviste.

  • Te recordaré siempre.





Y así se acerca el momento. Aunque estemos preparados. Aunque nos hayamos sincerado y acabado, nunca mejor dicho, con la última gota del tintero. Así, poco a poco se acerca, ese momento en el que les dices adiós y ellos gritan un rotundo y contundente hola, a sus nuevas experiencias y otro curso más que termina. Otra despedida. Otro adiós. Otro hasta siempre.



Entre las flores te fuiste. Entre las flores me quedo.

Miguel Hernández.



4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias, Aprendemos con mamá! Hoy precisamente llegó ese día y fue inolvidable!! Un saludo y bienvenida a La atención selectiva.

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  2. Ánimo, Almudena!! Sé cómo te sientes, de verdad que lo sé. Un beso enorme y arriba con ese fin de curso. Gracias por pasarte y un saludo!

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