NECESIDAD DE APROBACIÓN EN LOS NIÑOS.




A lo largo de la vida con el ir y devenir de los años, vamos creando y conformando nuestra personalidad, alimentamos nuestra consciencia, nuestro autoconocimiento y creamos un complicado entramado de ideas y creencias sobre nosotros mismos. Estas creencias, nada tienen que ver con la realidad como estado puro, pues pasan el filtro de nuestra autoestima, del fenómeno educacional, de la influencia social, de nuestras vivencias, etc. 

De este modo, es muy probable que nos hagamos con una serie de ideas irracionales que constatamos como verdades absolutas y que ajustamos a nuestro modo de vida. Generalmente, es en la niñez, cuando este tipo de ideas irracionales, cuestionables, para nada verdaderas o ajustadas a la realidad, se inician en nuestra consciencia. Si cuando somos niños, las superamos y nos damos cuenta de su irracionalidad, no nos afectan en la adultez. Sin embargo, cuando les damos validez, cuando las consideramos como únicas y verdaderas, crecemos con ellas hasta el punto de llegar a afectar a nuestra vida cotidiana. Una de estas ideas con las cuáles hoy me gustaría reflexionar, es la de aprobación





¿A cuántos adultos conoces que necesitan o no pueden vivir sin la aprobación de los demás en su día a día? Bien. Estos adultos, también fueron niños.


Necesidad de aprobación.


La necesidad del ser humano de ser amado, aprobado, aceptado por todos los que le rodean o le son significativos, suele estar iniciada en la infancia con la necesidad de aprobación paterna. Los vínculos afectivos con los niños por parte de sus progenitores son muy fuertes, lo suficiente como para que nos hagamos a la idea de que debemos complacerles en todo lo que requieran. Así se gesta esta idea irracional, de que debo hacer todo lo que mis padres me digan, para que me quieran. Con padres que enfocan la maternidad o paternidad desde una óptica muy autoritaria, esta idea se generaliza (aunque no siempre tiene que ser por esta causa concreta), y el niño tiende a identificar ese sentimiento y esa necesidad de aprobación con todas sus relaciones importantes

En la etapa escolar, por otro lado, la identificación del agrado con respecto a la figura del docente también es importante. Niños que cuestionan a su profesor (evidentemente desde el respeto), son adultos que abordan la información y el conocimiento desde una perspectiva crítica.

Evidentemente, ser aceptado por todos es una meta inalcanzable, existen muy pocas probabilidades de conseguirlo. Agradar a la familia, a los profesores, a los amigos, a las personas a quien se admira,... Como consecuencia, esto genera un alto índice de rumiaciones, pensamientos negativos y recurrentes acerca de la preocupación de cuánto le aceptan a uno, en qué grado, en comparación con quién, etc. Si quieres saber más sobre este tipo de pensamientos puedes acceder AQUÍ para ampliar la información.

Cuando la necesidad de aprobación es prioritaria.


Cuando un niño se fija esa meta de intentar gustarle a los demás, convirtiendo la necesidad de aprobación en algo prioritario en su vida, una espiral de dependencia y sufrimiento puede derivarse de esta fijación







De inmediato, los niños confunden ser agradables o amistosos, ser "buenos", con una conducta de servidumbre, que crea dependencia. Pasan a considerar que si no hacen lo que los demás les piden, o actúan en favor de lo que los demás piensen de ellos mismos; perderán de su afecto y  su cariño. Por tanto pasan a ser totalmente dependientes del amor de los demás a través de la extralimitación en los detalles y en la atención. El niño que siempre busca agradar y ganarse el afecto de los demás, es el adulto que abandona las necesidades propias para dedicarse a las del círculo socio familiar que le rodea. Y si tiende a generalizar más este tipo de relaciones, encuentra en lo laboral el castigo de trabajar con perspectivas insanas.

Pero esto no es todo. Una habituación a este tipo de conductas, no sólo provoca indefensión y rumiaciones, sino que genera una gran incertidumbre. Se trataría de niños inseguros, inquietos y ariscos, que en una situación extrema de esfuerzo extraordinario por complacer a los demás, caen en la frustración más profunda. El hecho de no poder atender a las demandas de todos, genera esta incertidumbre por la posible pérdida del afecto, que se traduce en una conducta hosca que paradójicamente, les aleja de los demás. Entonces, ese niño que trata de agradar a los demás, que posee esta necesidad de aprobación generalizada; se frustra al no poder complacer a todo su entorno y se siente inseguro, por tanto irritable ante el derroche de esfuerzos. Y esta actitud es contemplada socialmente como negativa, ante lo cual, su entorno lo aparta o bien él mismo, siente que es apartado por su carácter o forma de ser. Dicho de otro modo, y para resumir, la pescadilla que se muerde la cola. Quiero agradar, pero en mi afán por conseguirlo, me aparto de los demás.

Para romper con la necesidad de aprobación.



Para poder romper con esa necesidad de aprobación en los niños, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que 

un niño no puede ser las 24 horas del día simpático, agradable o "bueno".





Es sano que tu hijo o tu alumno te lleve la contraria. Y ese niño al que tradicionalmente tratamos de "muy bueno" (lo entrecomillo siempre, porque en mi juicio es difícil catalogar lo bueno en términos de seres humanos, cuanto más en relación a los niños), porque siempre hace lo que le dicen o lo que se espera de él, no tiene por qué ser el adulto más feliz. Por el contrario, desde la habituación y desde la servidumbre, desde la indefensión; mostramos nuestra infelicidad más drástica.

Me parece una buena idea hacer reflexionar a los más pequeños y también a los adolescentes (que viven situaciones de formación del autoconcepto muy radicales) sobre el motivo por el cual deben ser queridos o reconocidos.  

¿Amamos por quienes somos o por nuestros actos?
Es positivo hacer entender a los nuestros, ya sea en la familia o en la escuela qué es más importante, si lo que esperan de nosotros o lo que nos mueve, nos emociona, nos motiva. La importancia de quererse a uno mismo, de ponerse por delante en algunas situaciones, de amar y también de amarse a uno mismo. De favorecer, en conclusión, una visión positiva de las relaciones y ganar en autoestima.

Además, deben razonar sobre sus relaciones con el otro. Preguntarse si estas son equilibradas, si reciben del mismo modo que dan sin ser un cómputo, pero desde la equidad. Reflexionar sobre si necesitan de la aprobación de los demás en todo lo que hacen, de la importancia de la libertad, de no vivir desde la expectativa de lo que piensen de uno... Pero sobre todo, aprender que el amor incondicional es el que respeta las diferencias, y que quien los quiera, los querrá por como son, no por lo que entreguen.


A veces alejan más las actitudes, que la distancia.
Anónimo.


2 comentarios:

  1. Bueno yo creo que la necesidad de aprobación y reconocimiento está en la misma medula del ser humano. Maslow lo puso en el cuarto nivel de su famosa pirámide de las necesidades y se encuentra en la base sobre la que se construye la autoestima. Todo ser humano necesita el reconocimiento de los demás. Un adulto puede pasar un tiempo sin reconocimiento porque tiene un arsenal de aprobaciones sobre las que construye su vida, pero le va a ser muy difícil mantenerse sin reconocimiento alguno, con el rechazo explícito del entorno. El niño va a cosntruir su autoestima sobre apegos seguros: sobre personas que le reconocen sin pedir contrapartida, sobre afectos seguros. Sin ellos el niño no crece adecuadamente y como bien explicas con aprobaciones subordinadas a la "buena conducta" lo que se aprueba es la conducta y no la persona. Esto el niño o niña lo advierte directamente: no es bueno por lo que es, por ser persona, es bueno por lo que hace, por cómo se comporta. El hacer por encima del ser. Pero la aprobación, que el niño busca desde el primer momento es necesaria, solo que a los niños hay que darla en un acto de generosidad, de amor real, sin esperar regreso

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    1. Pero bueno, ¡cómo disfruto con estos comentarios! Eso sí, lo primero es lo primero, Antonio, ¡qué maravilla de blog tienes! Me ha encantado ese concepto de antropología emocional y desde ya tienes a una lectora más de entre los miles que ya te siguen. Comparto tu web para que todos puedan disfrutarla. https://antoniovillalobos.wordpress.com/

      Y con respecto a tu punto de vista, totalmente de acuerdo con la importancia de sentirse querido y valorado, totalmente de acuerdo con la visión de la pirámide de Maslow (de la que tanto hemos hablado por aquí, porque nos encanta), pero sobre todo muy, pero muy de acuerdo en la necesidad de apego en la infancia como dices, para un desarrollo óptimo de la autoestima.

      Muchas gracias por enriquecer este lugar, Antonio. ¡Un saludo y bienvenido a La atención selectiva!

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